El arte de llorar
Programas del corazón o El arte de llorar
Los programas de entretenimiento de tele cinco a los que nos negamos a llamar del corazón, nos parecen un muestrario de la fauna más variopinta que se pueda imaginar. Son especímenes con nombre y apellido, unidos en su mayoría por un mismo arte: El arte de llorar.
Nos fijamos en el último evento que a bombo y platillo nos han anunciado como el boom de la cadena: La tragica desaparición de la hija de dos cantantes super famosos Albano y Romina Power.
Se pasa el reportaje y pese a ellos mismos, no está tan mal. Sin embago, el estilo pemanece. Despues de un número infinito de días en los que centraban la cámara en la cara de cicunstancias de Lydia Lozano, sin apenas conseguir más que un gesto de dignidad ofendida, por fin ¡la lotería!, la Hermana de Romina que no sabe donde se ha metido, está dispuesta a sentarse con Lydia y cambiar alguna conversación.
Llega el viernes y Salvame de Luxe. Los espectadores estamos a la espectativa, interesados por lo que la Señora Taryn Power nos cuente sobre el asunto de su sobrina desaparecida.
Por desgracia, los de siempre se preparan y se lanzan a la arena del plató. Las preguntas son tontas y cuando la entrevistada intenta decir algo, se le corta inmediatamente si la respuesta promete algún interes. No desean conocer nada cuando la invitada quisiera hablar de ovnis, asunto que a lo mejor, al público, creyente o no, nos hubiera gustado escuchar. Pero el público qué importa en el saloncito de estar de la casa Tele5. Se le hace algún desplante con comentario capcioso, que la invitada percibe perféctamente, y esta ademas, se lleva su ración de la hiel que reparten los contertulios habitualmente.
Por fin llega el momento clave, que curiosamente no tiene relación con el asunto pese a que pueda parecerlo. La meta está clara y es... ¡La humillación de la Lozano! Papel que ella cumple de sobras gimoteando desperadamente en el hombro de una asombrada invitada que no entiende muy bien los apretujones y lagrimoteos de la periodista.
El verdadero espéctaculo, el fin de todo el trabajo, se ha consumado. No impòrta nada lo que diga la invitada. Las posibles pistas, los motivos, las cosas que el público desconoce de un caso interesante. Lo único que importaba era un primer plano intensivo de la cara desfigurada de la gimoteante. Todo termina sin interes y al rato, la estridente voz de la llorona, sin trazas ya de pena alguna, recrimina algo a alguien en el estilo habitual de los de siempre con absurdidad y alevosía.
Desdeñosos nos vamos a otra cadena y ¡Oh!, nos encontramos a la Patiño ejerciendo de Diosa de la vida y la muerte de algún personajillo sin interes Hay que decidir ¿Lá lágrima espectáculo de Tele5 o la retaila de reproches y condenas gritadas de Antena3...
Casi que mejor nos vamos a la cama calculando la clase de pesadillas que tendremos esta noche.
LLora el rico y llora el pobre,
El cutre y el envidoso,
llora el soso
y el casposo
